Es domingo.
Anochece.
Llueve.

En una esquina
el cuerpo mojado
de un gato
sin vida.
A su lado,
mi vecina lo llora
en silencio.
"Era de la calle", dice.
"Yo le daba de comer", dice.
"Pobrecito", dice.
Y calla.

Es domingo.
Anochece.
Llueve.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.